“Había tres amigos que juntaban figuritas juntos. Eran íntimos. Comenzaron a crecer y de a poco compraron un barco entre los tres, porque les gustaba navegar. Invirtieron sus ganancias juntas, compraron locales para alquilar, uno, dos, tres y más. De a poco se fueron casando, formando sus respectivas familias, tuvieron hijos. Sus respectivas esposas también se hicieron amigas. Se fueron todos juntos de vacaciones muchas veces. Un día decidieron irse los tres solos, como antes, a navegar juntos. Lamentablemente el tiempo no nos acompañó y una tormenta los hizo naufragar y murieron los tres”, cuenta la escribana Cynthia Mariela Manis en su libro “Si lo hubiera previsto”.

“Las tres esposas, íntimas y queridas amigas, no pudieron ponerse de acuerdo. Los hijos ya grandes comenzaron a opinar y terminaron las tres familias disputando la herencia y negocio de sus esposos ya fallecidos. Todo esto podría haberse hecho mucho más fácil. En un panorama desolador, lo mejor hubiese sido que ellas pudiesen acompañarse en el dolor. Con un instrumento que indique qué le quedaba a cada familia, la historia hubiese sido otra”, relata la autora.

Con una intensa vida profesional, Manis decidió volcar la experiencia de su escribanía para llevar un mensaje sobre la importancia de planificar el patrimonio cuando los vínculos se encuentran fortalecidos.

Cuidar los vínculos

“Muchas veces llegan a la oficina con una consulta sobre herencia o sucesión cuando ya es muy tarde. Y siempre pensé: ‘cómo no vinieron antes’. Es muy importante planificar lo que uno desea dejar cuando el vínculo con el socio, con el matrimonio está fortalecido y hay diálogo. Es una manera de cuidar los vínculos y a los demás. Si no, se gasta mucha energía y dinero”, explicó en diálogo con LA GACETA.

“Yo siempre explico con este ejemplo: cuando uno se va de viaje siempre lleva un botiquín ‘por las dudas’: te duele la panza o la cabeza, a vos o a tus hijos o cualquier otro accidente. Con esto es lo mismo, quizás el día de mañana tus hijos no tienen buena relación o no se pueden poner de acuerdo, quizás sale más caro hacer la sucesión o hay nuevos impuestos. Entonces, de alguna manera, tener todo ordenado va a atenuar los posibles conflictos. Ellos van a conocer cuál era la voluntad del dueño de las cosas y esto hace que la familia sufra menos, no se generen conflictos profundos y puedan hacer el duelo”.

En caso de viajes, especialmente en pandemia y vacaciones, Manis recomienda dejarle un poder a una persona de confianza: “con esta previsión se solucionan varios conflictos. Quizás uno tiene planificado volver en determinada fecha y debe hacerlo porque tiene que renovar el alquiler de una propiedad. Pero con la pandemia, los vuelos se cancelas y uno puede no llegar. Entonces es bueno tener a alguien de confianza para dejarle un poder para realizar trámites”.

Historias reales

Manis nació en Buenos Aires, estudió abogacía en la UBA y luego escribanía. Hoy se desempeña como escribana en la ciudad de Buenos Aires. A medida que avanzó su carrera se encontró con conflictos que la llevaron a prestar especial atención a la organización patrimonial.

Tomó 10 historias reales que las noveló para escribir “Si lo hubiera previsto” (2020) editado de manera independiente en plena pandemia. Allí busca que cada sociedad o familia puedan encontrar un camino que “salve las relaciones y lo que cada uno de ellos construyeron”.

Según la autora, la pandemia hizo que las personas hablen de la muerte sin tanto prejuicio. “La gente empezó a tomar conciencia, se realizaron muchas más consultas sobre los testamentos”.

Matrimonios

Con respecto a las parejas casadas y quienes solamente conviven, la división es clara: “Por la reforma del Código Civil cuando uno se casa se puede optar por el régimen de separación de bienes. En ese caso los bienes son de cada uno: lo de Juan, de Juan y lo de Pamela, de Pamela. Antes de 2015 existía la comunidad ganancial. Hoy todo lo que recibe de herencia o donación una persona es de quien lo recibe. Y, en todo caso, la mayor porción de herencia es de los hijos que son herederos forzosos”, apuntó. “En el libro hay un relato de una mujer que estaba en pareja con un hombre con hijos y convivían en la misma casa. Él murió y no dejó por escrito que la propiedad podía quedar para ella. Por eso, ella solo pudo vivir dos años más ahí y sus hijos recibieron de herencia esa casa. Las promesas verbales en estos casos, deben ir acompañadas de papeles también”.